Son muchos los cambios en el cuerpo y la mente de una futura mamá, y estos se empiezan a dar desde el momento de la concepción. Mientras el cuerpo se transforma paulatinamente, una oleada de emociones se mezclan en la mente, alegría, maravilla, dudas, inseguridad, temor. En la mayoría de las mujeres, el embarazo moviliza emociones diversas y cuanto antes te pongas en contacto con tus senti­mientos, más tranquilo será tu embarazo.

Desde el mismo instante de la concepción, el bebé percibe a su madre, y mediante ella conoce parte de su entorno. Conocen a su mamá a través del latido del corazón, del ritmo respiratorio, de sus hormonas. Los pensamientos maternos son químicos que viajan a través del cuerpo hasta llegar al cuerpo del bebé.

Es sumamente importante tomar conciencia de esto desde el primer momento, para hacer que el embarazo se viva de una forma plena, responsabilizándose del cuidado de la salud física, mental y emocional, ya que todo repercutirá en el desarrollo del bebé.

Al principio del embarazo los miedos y las inseguridades son muchas, y estos podrían hacer que la madre se pierda la oportunidad de sentir esa conexión con su hijo. Hay un temor muy grande ante la posibilidad de perderlo y de sufrir, por esto a veces se hace difícil, en las primeras etapas el reconocer y amar al bebé que viene en camino.

La confianza y autoestima que desarrolle la mujer en este período le permitirá reconocer y amar al bebé desde un primer momento, este bebé que la necesita con todo su potencial, recibe su ayuda para desarrollar su propia autoestima y confianza. Por estas razones es que en muchos casos se recomienda que la mamá haga yoga para conseguir aprovechar al máximo esta etapa del desarrollo de su hijo, lo ideal es trabajar en ello antes del embarazo.

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