Una de las cuestiones más preocupantes de toda madre es la pérdida de peso que sufre el bebé durante los siguientes días al nacimiento. Todos los recién nacidos sufren dicha pérdida de peso que oscila entre el 5 y el 15%, a este fenómeno se le llama pérdida fisiológica y se considera uno de procesos más naturales y comunes de todo recién nacido.

Un bebé que nazca con un peso de 3,500 kg puede perder en los días posteriores unos 300 o 400 gramos y esto se debe al pasar del ambiente húmedo y líquido del útero al ambiente exterior. Los líquidos que eliminará el bebé se harán a través del sudor, el secado del muñón umbilical, de la orina y de la caca sobre todo con las primeras deposiciones llamadas meconio.

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La alimentación también tiene mucho que ver con la pérdida de peso que sufre el bebé, ya que la primera leche que produce la madre denominada calostro es de menor cantidad siendo a partir del segundo día y quinto día cuando la producción de leche aumente notablemente.

¿Cómo reponer al bebé de dicha pérdida fisiológica?

En primer lugar la madre no debe alarmarse si nota que su bebé ha perdido peso, pues como bien hemos mencionado es un fenómeno natural que afecta a todos los recién nacidos.

Lo mejor que se puede hacer es ofrecer el pecho al pequeño cada vez que lo solicite, como siempre decimos –a demanda- para que esté alimentado correctamente y vuelva a recuperar ese peso perdido en los días posteriores.

En ningún caso se le debe aportar complementos de leche o biberones para provoca una subida del peso, ya que lo único que aportará es que el bebé no quiera el pecho con tanta frecuencia y la producción de leche materna disminuya.

Si tienes dudas con la pesada del bebé o alguna preocupación con respecto a su peso solo debes acudir al pediatra para que te aconseje y te tranquilice al respecto.