La carne es un alimento que destaca por ser una fuente de proteínas completa. Eso sí, debemos diferenciar entre los dos tipos de carnes que existen: las carnes rojas (algo más grasas y cuyo consumo, aunque saludable, debe ser siempre moderado), y las carnes blancas (las más sanas debido a su bajo contenido graso).

Precisamente dentro de esa carnes blancas nos encontramos con el pollo, destacando en especial los pollos de granja (también conocidos como pollo ecológico), debido a que contienen una mayor cantidad de proteínas y grasas sanas, al haber estado más activas. Además, no han sido sobremedicados y siempre han sido alimentados con productos naturales, sin sustancias químicas.

Debido a su contenido en proteínas y grasas, el pollo es un alimento ideal para el embarazo.

Beneficios del pollo en el embarazo

Rico en proteínas de alto valor biológico

Las proteínas de origen animal se convierten en unas proteínas completas, consideradas como de alto valor biológico por su riqueza en aminoácidos esenciales, entre las que destacamos sobretodo la alanina, arginina, glicina, isoleucina, leucina, lisina y valina.

Y el pollo aporta 20 gramos de proteínas por cada 100 gramos de pollo sin piel. Recuerda que se aconseja consumir 70 gramos diarios.

Estas proteínas son fundamentales en el embarazo, dado que son la materia prima de las células de la futura mamá y del propio feto.

Alto contenido en hierro y selenio

Uno de los minerales que encontramos en el pollo en mayor cantidad es el hierro. De hecho, 100 gramos de pollo aportan 0,38 mg. Aunque debemos tener en cuenta que la cantidad de hierro recomendada es de 30 mg. diarios.

Es un mineral fundamental para prevenir o evitar la fatiga, un trastorno tan común durante el primer trimestre de embarazo.

Por otro lado, el selenio es fundamental para eliminar metales tóxicos perjudiciales para el feto. 100 gramos de pollo aportan 32 mcg.

Imagen | Robert Couse-Baker