En un artículo anterior mencionamos las funciones que realiza la placenta y la definición de una complicación durante el parto que se denomina placenta accreta. Como bien hemos explicado la placenta es un órgano que se forma alrededor de la segunda semana de embarazo y crece hasta el tercer o cuarto mes realizando las funciones de nutrir al bebé durante la gestación y desechar los líquidos que se van generando a lo largo de los meses.

Al igual que cualquier otro órgano del cuerpo, la placenta se desarrolla, crece, y muere cuando el parto ha llegado, comienza poco a poco a envejecer a medida que se acerca la fecha de parto y es cuando se forman calcificaciones que se pueden observar a través de un ultrasonido.

placenta-vieja

Sin embargo en algunas ocasiones, la fecha probable de parto se alarga y el parto no llega, por lo que la placenta sigue madurando y envejeciendo provocando que el bebé no esté siendo alimentado adecuadamente por éste órgano.

¿Qué provoca la placenta envejecida?

Existen algunos factores que pueden provocar que la placenta envejezca como puede ser las enfermedades renales, la hipertensión materna o enfermedades del sistema inmunológico.

Las revisiones que se harán durante todo el embarazo serán las determinantes para prevenir y diagnosticar si existe la posibilidad de padecer placenta vieja, por eso es muy importante acudir a las citas.

En caso de que se le diagnostique a la futura mamá placenta vieja o hipermadura, el médico le recomendará reposo, e incluso medicamentos para aumentar el flujo de sanguíneo útero-placentario y el desarrollo fetal en sí, en otros casos también se puede llegar a acordar la inducción al parto si existiera riesgo para el bebé.