En un anterior artículo pudimos responder a la pregunta sobre si realmente ¿sirven los castigos para algo?, conociendo que, lo mejor, era tratar de encontrar un punto medio entre el diálogo y el propio castigo en sí mismo; fundamentalmente, porque con el castigo se trata de evitar una acción negativa, pero con el diálogo se mantiene una comunicación vital para que el niño crezca y aprenda a comunicarse.

Hasta cierto punto es normal que, como padres, hayas sentido en alguna ocasión impotencia ante una rabieta de tu hijo, sintiendo incluso frustración por haber perdido los papeles en público por su mal comportamiento.

Pero educar a tus hijos para que, si se permite la redundancia, sean educados y responsables es posible. Y, para ello, existen pautas que pueden serte de gran ayuda.

Pautas para que tu hijo sea responsable

  • No evites que tus hijos reciban las consecuencias negativas de sus propios actos. Por ello no serán más infelices, ya que aprenderán valiosas lecciones de la vida, que les ayudará a madurar y a crecer.
  • Refuerza sus actitudes con palabras cariñosas y positivas, antes que ofrecer comentarios negativos sobre sus acciones.
  • Siempre que consigan algo por sí mismos subráyalo. Nunca hagas hincapié en aquello que no han conseguido hacer bien aún.
  • ¿Cómo afrontas las consecuencias de tus propios actos? Recuerda que debes ser un ejemplo claro a seguir.
  • No olvides que los niños comprenden y recuerdan lo que son las consecuencias.
  • Ayúdalos a que conozcan las consecuencias que se derivan de cada acción. De esta forma irán aprendiendo y acabarán por optar aquellas acciones que sean más positivas para ellos.