Seguramente algunas futuras mamás o la mayoría habrán oído algún caso sobre el nacimiento de un bebé con vueltas de cordón, el problema que ello conlleva y la peligrosidad del fallecimiento del bebé por venir casi prácticamente ahorcado.

Sin embargo nada más lejos de la realidad, las vueltas o circular de cordón es un fenómeno totalmente normal durante el embarazo y el parto, ya que el cordón mide unos 55 cm más largo en varones que en niñas puede enrollarse fácilmente sobre los brazos, piernas o cuello del bebé mientras está dentro del vientre.

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Actualmente se le acusa a las vueltas de cordón como la casusa de muchos recién nacidos de sufrimiento fetal por lo que cuando se detecta que el bebé viene con vueltas de cordón se practica una cesárea para evitar mayores complicaciones.

Normalmente casi el 40% de los bebés nacen con vueltas de cordón, muchos de ellos en hospitales y otros tantos en casa y sin ninguna grave consecuencia porque las vueltas de cordón se consideran totalmente normal ya que el bebé no depende del aire exterior para respirar pues aún habiendo nacido el cordón es quien le aporta todo lo necesario para vivir.

Quizás el bebé cuando esté dentro del vientre materno no tenga el cordón enrollado al cuello pero a medida que desciende por el canal del parto puede que se le enrolle ya que el bebé va rotando y acaba con el cordón enlazado al cuello u otra parte de su cuerpo.

¿Cómo está formado el cordón umbilical?

Consideramos necesario explicar detalladamente como es el cordón umbilical por dentro para tener más información sobre el tema. El cordón umbilical está formado por 3 vasos sanguíneos y está cubierto por una gelatina llamada Wharton, gracias a su forma y compresión es como si estuviera hecho para poder ser llevado al cuello sin causar daño alguno al bebé.

Durante el embarazo como bien hemos mencionado el cordón puede enrollarse en el cuello u otra parte del cuerpo del bebé, pero esto no es razón para preocuparse o practicar una cesárea antes de tiempo.

En el caso del parto el bebé puede ir enrollándose al cordón a medida que nace y tampoco en este caso se ha de considerar un problema aunque en muchos hospitales aún se sigue achacando la culpa a la vuelta de cordón como el fallecimiento de bebés o la escusa perfecta para practica una cesárea o cortar el cordón antes de tiempo, a pesar de que no existan investigaciones que corroboren tal acusación.

A medida que el bebé nace y el cordón se mantiene atado al cuello, el cordón no se tensa y no ahoga al bebé ya que normalmente se mantiene flojo porque tiene bastante margen y longitud para ello. La sangre circula adecuadamente por el cordón y mantiene al bebé con vida pues gracias al cordón le llega el oxígeno, por lo que es un error pensar que nada más salir su cabecita el bebé respira por sí mismo.

En algunos casos más extremos el cordón puede comprimir al bebé, pues puede que sea un poco más corto de lo habitual y en la última fase de parto se estire más de lo normal pero aún así sigue suministrando oxígeno al bebé y a medida que nace completamente el cordón vuelve a aflojarse por lo que el bebé quizás nazca con hipoxia que tiene que ver con un suministro de aire reducido pero se recuperan rápido después de unos minutos.

En cualquier caso cortar el cordón umbilical antes de tiempo conlleva más riesgos que beneficios sobre el bebé, pues aquí es cuando la circulación sanguínea entre el bebé y la placenta se para disminuyendo el volumen sanguíneo del bebé y el suministro de oxígeno, provocando que sea más difícil una resucitación del bebé en el caso de que sea necesario.