Anteriormente hemos hablado de las enfermedades que se generan por la carencia de vitaminas y por lo tanto se llaman enfermedades de deficiencia.

Estas enfermedades son: el escorbuto, el raquitismo, la pelagra, el beriberi y la xeroftalmía. Todas ellas se pueden prevenir consumiendo dichas vitaminas en la alimentación, sin necesidad de recurrir a alimentos que no sean cotidianos.

El escorbuto es una enfermedad debida a la falta de vitamina C en el alimento. Impide que la criatura aumente de peso satisfactoriamente, la pone pálida e irascible, provoca una tendencia hemorrágica, y ejerce otros efectos nocivos.

A fin de precaver esta dolencia, deben consumirse a diario jugo de naranja, jugo de tomate, jugo de limón u otro jugo de fruta que contenga grandes cantidades de vitamina C. 

El raquitismo es otra enfermedad que afecta en particular a los huesos y los músculos, y produce deformidades tales como piernas zambas.

Puede impedirse mediante el consumo diario de aceite de hígado de bacalao o alguna otra substancia de igual eficacia (que recomendará el médico) que se sepa que contiene vitamina D, el “factor antirraquítico” y con baños diarios de sol.

En la Zona Templada, en la que el raquitismo afecta a muchas criaturas, para evitar esta dolencia y hacer que los niños crezcan normalmente conviene que reciban tanto baños de sol como aceite de hígado de bacalao o alguna otra sustancia igualmente eficaz, desde el primer mes, y hasta el fin por lo menos del segundo año.