No hay duda que tanto la infancia como la adolescencia son etapas verdaderamente maravillosas de la vida, aunque como defienden muchos psicólogos, también son periodos importantes en los que se forja el carácter, los ideales y la autoestima del propio niño.

Durante esta etapa, y dependiendo de muy diversos motivos y factores, pueden aparecer complejos que pueden afectar la estabilidad del pequeño, sobretodo en la adolescencia.

En este sentido, uno de los problemas estéticos que tienden a ser más frecuentes en la población infantil y adolescente son las orejas despegadas, que suele provocar dificultades en las relaciones sociales.

Para solucionar el problema, existe una técnica bautizada con la denominación de otoplastia, consistente en una sencilla intervención quirúrgica con la que se corrige la alteración en la posición y forma de las orejas.

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Otoplastia: intervención para las orejas despegadas

La citada otoplastia se lleva a cabo con anestesia local, no siendo indispensable el ingreso en la clínica. En lo que se refiere a su duración, aproximadamente va entre hora y media y tres horas, dependiendo del caso.

Algunas de las intervenciones más comunes, consisten en la corrección de los lóbulos deformados o rasgados, la corrección de orejas prominentes tipo “soplillo”, o bien la cirugía en oreja contraída (o en copa).

Se puede realizar tanto en niños como en adolescentes, a partir –eso sí- de los 8 años de edad, dado que la intervención evita posibles problemas psicológicos o no afecta a su desarrollo.