Durante el parto pueden surgir numerosos contratiempos o complicaciones que desemboquen en tomar decisiones importantes por parte de los médicos para preservar la buena salud del bebé y de su madre.

Sin embargo la mayoría de las mamás no son conscientes de que algunas actuaciones profesionales no son aconsejables o recomendables durante el alumbramiento y asisten atónitas a todo lo que el médico proponga y realice ya que ellos siguen el protocolo de actuación ante ciertas dificultades.

kristeller

En muchos casos ni siquiera la madre es informada de lo que se realizará en breve y simplemente se lleva a cabo, en estos casos las madres deben exigir pedir toda la información necesaria sobre el procedimiento en cada caso de parto. Ellas tienen el derecho de saber y sentirse informadas ante cualquier dificultad.

Maniobra de Kristeller

Como hablamos anteriormente, otra de las maniobras que se ejecuta en la sala de parto pero cada vez menos frecuentemente, es la maniobra de Kristeller, este nombre se le atribuyó por el médico de origen polaco Samuel Kristeller quien estudio y confirmó el alumbramiento de una manera rápida y efectiva en el siglo XX.

Kristeller ideó ésta maniobra con el objetivo de fortalecer las contracciones uterinas cuando se masajeaba el útero y se presionaba continuamente. Éste procedimiento se utiliza en casos muy concretos ya que la única ventaja es acabar lo antes posible con el parto aunque en ocasiones sea riesgoso para la madre y el bebé.

A continuación exponemos un comentario médico-legal sobre la maniobra de Kristeller según Pilar de la Cueva (ginecóloga) y Francisca Fernández (abogada):

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, en sus recomendaciones de 2007, afirma que la maniobra de Kristeller está contraindicada para facilitar el descenso del feto. Esta maniobra puede causar a la madre traumatismos que van desde hematomas y dolor en las inserciones musculares y fractura de costillas hasta rotura del útero e inversión uterina, que pueden provocar a su vez hemorragias graves y, en casos extremos, conducir a la extirpación del útero. En cuanto al bebé, también puede producirle traumatismos y lesiones como las del plexo braquial, que provocan la parálisis de Erb.

Normalmente, la maniobra de Kristeller se realiza para acabar antes con el parto, pero no por razones de verdadera emergencia. Si éste fuera el caso, estarían indicadas otro tipo de intervenciones. En lugar de realizar esta maniobra, los asistentes deberían respetar los tiempos de la mujer, animarla a adoptar posturas que favorezcan el descenso del feto (verticales), permitirle beber para que reponga líquidos y evitarle situaciones o intervenciones que pudieran estar aumentando su cansancio, procurándole confort físico y psicológico.

Cualquier intervención médica requiere el consentimiento previo del paciente. Para recabar este consentimiento los profesionales sanitarios están obligados a informar a las usuarias, como mínimo, de las indicaciones, efectos adversos y alternativas existentes, para que puedas elegir. El consentimiento informado es una figura médico legal con un profundo fundamento ético, que es el derecho de toda persona a decidir sobre la propia salud y el propio cuerpo.  La Ley 41/2002, de 14 de noviembre, Básica Reguladora de la Autonomía del Paciente y de Derechos y Obligaciones en Materia de Información y Documentación Clínica garantiza el derecho todo paciente o usuario a negarse a una intervención o tratamiento médico. Además, ello «no dará lugar al alta forzosa cuando existan tratamientos alternativos».

La maniobra de Kristeller no sólo es indeseable en sí misma, sino que existen multitud de alternativas mucho más eficaces y, lo más importante, exentas de riesgo.

Fuente e Imagen | El parto es nuestro