A veces, las ideas más extrañas no te permiten pegar ojo en toda la noche. Y lo peor es que no lo comentas.

Tú que pensabas que eras optimista. Ahora que estás embarazada, tu imaginación se ha disparado, pero no te asustes, no estás sola y todo lo que ronda por tu cabeza es normal. Hoy en Esencielle vamos a sacar a la luz algunos de estos miedos inconfesables y los vamos a aclarar:

 

  • ¿Seguiré gustando a mi pareja? – Estamos de acuerdo en que tu cintura ha desaparecido y te sientes de todo menos una mujer con estilo. Pues no te lo guardes y coméntaselo a tu pareja. Probablemente te encuentre más sexy, pero le puede asustar hacer daño al bebé. Covéncele de que el sexo es seguro y se dará más que por aludido y además, tu autoestima subirá por las nubes.
  • Me aterra el parto – Es un miedo muy natural pero todo te será más fácil si visualizas ese momento con tranquilidad. Y aunque no podrás librarte de la idea de que el parto es necesariamente una experiencia comprometida si eres pudorosa, el personal médico intentará por todos los medios que te resulte lo más digna posible. Piensa que lo más importante del nacimiento es que todo salga bien.
  • ¿Se me caerá el pecho? – El embarazo da una nueva vida a tus pechos, su tamaño aumenta considerablemente, lo que agradecerás si a menudo has suspirado por algunas tallas más, pero esto tiene un coste. Es normal que el pecho tome otro aspecto una vez que te conviertas en madre, pero ten en cuenta una cosa: es el embarazo y no la lactancia lo que hace que se “caiga” debido al efecto hormonal. la solución está en ejercitar durante el postparto los pectorales y cuidarte lo máximo posible.