De la euforia al pánico, tus emociones son todo un caos después del parto. Acabas de traer a tu pequeño a casa, estás cansada, emocionada, eufórica y aliviada.

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El cuidado de un bebé parece sencillo en teoría, pero en la práctica no sabes por dónde empezar. Desde Esencielle queremos ayudarte y te indicamos algunas pautas que debes tomar.

Si has tenido un parto natural, tendrás que pasar un par de noches en el hospital, pero si el bebé ha nacido por cesárea, tendrás que pasar alguna más. Es cuando debes prestar atención a los consejos que te dé la comadrona sobre cómo tienes que sujetar a tu bebé para darle el pecho, bañarle…

Piensa que tu primer día en casa será el peor, pero debes saber que no estás sola. Tendrás la ayuda de tu familia, amigos, del pediatra o la comadrona. Puedes comentarles cualquier temor o problema que tengas.

Cuando estés en casa con el bebé te puedes sentir atemorizada, agobiada. Cuando estas sensaciones son muy fuertes, no te puedes relajar, pues debes saber que estos altibajos en tus sentimientos son completamente normales.

Cuanto más descanses, con más fuerza te sentirás. En vez de hacer las tareas domésticas mientras duerme el bebé, trata de descansar y échate tú también una cabezadita. Necesitas aprovechar cualquier ocasión para reponerte y poder enfrentarte a las largas noches que te esperan.

Si no sientes amor instantáneo por tu bebé, no te preocupes. recuerda que tus hormonas están revolucionadas y, además, todavía estás recuperándote física y emocionalmente del parto. Conseguirás conocer al bebé y, con el paso del tiempo te enamorarás incondicionalmente de él.

Hazte a la idea de que las primeras semanas de vida del recien nacido no van a seguir una pauta determinada, así que sólo necesita unas cuantas cosas: alimento, calor, sueño y cariño.

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