Inmunidad y aparato digestivo. El aparato digestivo tiene como función adaptar los alimentos que provienen del medio externo, aprovechando lo necesario y eliminando o neutralizando lo innecesario o perjudicial, para preservar la salud.

La flora intestinal es el conjunto de microorganismos que pueblan el intestino desde que nacemos. La colonización del intestino está influenciada por la alimentación. El organismo no produce bacterias, pero la presencia de microorganismos en el tubo digestivo, en particular en el intestino, es imprescindible debido a su efecto inmuno-modulador, creando un ambiente hostil para gérmenes patógenos.

Los alimentos funcionales. Los probióticos se definen como microorganismos que, ingeridos en cantidad adecuada, ejercen efectos beneficiosos en la salud, más allá de los propios a la nutrición básica. Su particular acción sobre la función inmunitaria ha sido estudiada en niños encontrándose que promueven la maduración del intestino y su integridad.

Estudios sobre el efecto de leche fermentada con Lactobacillus casei (DN-114001) sobre la flora, han aportado evidencias sobre su supervivencia en el tracto intestinal y su efecto estimulante de la inmunidad, por lo que lo confirma como un alimento funcional.

Las leches fermentadas, entre ellas el yogur, son alimentos de consumo ancestral, muy aceptados y bien tolerados por la población infantil desde corta edad. Su consumo habitual permite que intervengan, en la digestión y absorción de nutrientes, y que ejerzan efecto beneficioso en la función inmunitaria.

Siempre es bueno recordar

Según UNICEF la leche materna es la fuente perfecta de alimento para el lactante durante los primeros seis meses de vida, protege a los bebés de la diarrea y las infecciones respiratorias agudas, estimula el sistema inmunológico, potencia la respuesta del organismo a las vacunas y contiene cientos de moléculas, enzimas, proteínas y hormonas beneficiosas para la salud“.

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