El asma es una enfermedad crónica y grave que produce una incapacidad de respirar adecuadamente. Los síntomas principales son tos, sensación de ahogo, sibilancias, falta de aliento.

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Hay diferentes tipos de asma:

  • Asma leve – Los niños presentan este cuadro una o dos veces por semana.
  • Asma moderado – Se produce más de dos veces por semana.
  • Asma severo – Los síntomas son contínuos.

El asma generalmente se produce por las noches, y normalmente entre las 2 y las 4 a.m. Esta enfermedad afecta a más de cinco millones de niños sólo en Estados Unidos.

Las crisis asmáticas se pueden producir por diferentes factores:

1. Antecedentes familiares – Normalmente si el padre o la madre sufren de asma, el hijo tendrá mayor tendencia a padecer esta enfermedad.

2. Efectos Alérgenos – El niño puede ser alérgico al polen, a los ácaros del polvo, a la humedad, al pelo del perro o gato,etc.

3. Infecciones respiratorias – Un resfriado mal curado, puede llevar a una bronquitis asmática crónica.

El tratamiento del asma consiste en inhalar durante las crisis, broncodilatadores (como el Ventolín) y corticoides que deberá aplicar el médico de cabecera. A veces, puede ser necesario la aplicación de Oxígeno.

El asma infantil debe ser controlada periódicamente por el pediatra, pero los padres deben promover un estilo de vida saludable protegiendo al pequeño del humo del tabaco, contaminación, no sacando de paseo al niño si hace aire (en especial en primavera), pulverizando con agua el domicilio para asentar el polvo que haya, quitando de la habitación muñecos de peluche y objetos que puedan acumular polvo.

En el mercado ya existen vaporizadores para eliminar los ácaros que puedan habitar entre las sábanas.

Más información| Niños asmáticos