Psicología

Las emociones no se aplazan

 

A la mayoría de nosotros nos resulta mucho más fácil manifestar una emoción que forma parte del pasado. Como aquella fueron emociones fugaces y ya pasadas, es fácil disociar tales sentimientos de la propia persona aquí y ahora.

Emociones

Obviamente, toda comunicación debe respetar no sólo al transmisor de la misma, sino también al receptor que tiene que aceptarla. Consiguientemente, podría suceder que, en la integración de mis emociones, mi juicio determinara que no es éste el momento oportuno para explicitar mi reacción emocional.

Si el receptor está emocionalmente tan alterado que apenas está en disposición de recibir nada y, debido a su agitado estado emocional, lo más probable es que vaya a distorsionar lo que yo diga, puede que yo tenga que dejar para otro momento la explicitación de mi reacción emocional.

Pero, si el asunto es lo suficientemente grave y las emociones lo bastante intensas, tal aplazamiento no debería diferirse demasiado, ni tampoco debe uno asustarse ni sentirse forzado a reprimir completamente sus emociones. El aplazamiento no debe ser excesivamente largo y, en cualquier caso, debería ser algo excepcional.

En este tipo de comunicación, se desarrolla de la siguiente dinámica: permitimos que nuestras emociones afloren para que puedan ser identificadas; observamos las pautas de nuestras reacciones emocionales, las explicitamos y las juzgamos. Una vez hecho todo esto, de  un modo instintivo e inmediato hacemos las modificaciones necesarias a la luz de nuestros propios ideales y expectativas de crecimiento. Es decir, cambiamos.

Imagen: Flickr-Autor: Karloosz

Este artículo se publica solo con fines informativos. No puede ni debe sustituir la consulta a un Médico. Le aconsejamos consultar a su Médico de confianza.

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