La piel de los niños es extremadamente sensible y vulnerable a los rayos solares, por lo que es fundamental que la madre siempre se preocupe por vigilar, cuidar y proteger su piel como es debido.

Por poner sólo un ejemplo, es importante vigilar la piel de los niños y el factor de protección, ya que es imprescindible que el más pequeño tenga siempre la piel protegida.

La epidermis del niño es extremadamente fina y carece de una barrera ciertamente eficaz que la proteja de los agentes externos, por lo que la piel se queda indefensa contra los microorganismos patógenos.

Pero la salud de los niños en verano no sólo pasa por proteger correctamente la piel del niño, sino vigilar que, durante el verano, mantenga una serie de hábitos y cuidados determinados.

Cuidar la salud de los niños en verano

  • Cada vez que el pequeño vaya al agua, o al menos cada dos horas, aplica crema fotoprotectora en abundancia por todo su cuerpo.
  • El agua es fundamental para la vida, y cuando hace calor, se debe vigilar que su consumo sea el adecuado. Más aún en los más pequeños. Que tenga siempre una botella de agua a mano.
  • Se debe cuidar la alimentación del pequeño. Debe ser equilibrada y rica en frutas, verduras, hortalizas, cereales, pescado, lácteos y carnes blancas.
  • No olvides nunca la práctica de ejercicio físico. El verano es ideal para que el pequeño realice alguna actividad física.