obesidad-hereda No hay duda que la obesidad infantil puede convertirse en un auténtico problema para la salud del niño, ya que de hecho, puede alterar su desarrollo y convertirlos incluso en adultos con enfermedades crónicas ciertamente graves y prevenibles.

La obesidad es la acumulación excesiva de grasa corporal, sobretodo en el tejido adiposo, la cual puede ser percibida por el aumento del peso corporal, especialmente cuando éste alcanza un 20% más del peso ideal que debería tener la persona atendiendo a diferentes elementos básicos (como es el caso de la edad, talla y sexo de la persona).

Aunque existen diferentes causas de la obesidad, cada vez son más el número de personas que se hacen una interesantísima pregunta: acaso, ¿la obesidad se hereda?.

¿La obesidad puede heredarse?

Se conoce que, cuando los padres de un niño son obesos (o, al menos, uno de ellos sí lo es), el pequeño tiene una probabilidad mayor de que pueda padecer obesidad infantil.

En este sentido, se estima que los pequeños tienen un 80% de probabilidades aproximadamente de que puedan sufrir de obesidad si sus padres son obesos, y de un 50% si uno de los progenitores lo es.

A pesar que existen varias causas que pueden provocar la aparición de la obesidad (como pueden ser, por ejemplo, el ejercicio o la dieta), otro elemento que debe ser considerado es el perfil genético individual del niño.

Como sabe conoce científicamente, los genes intervienen en la regulación del peso, en el gasto energético, en el centro del hambre y en el tamaño y número de los adipocitos.

Por tanto, un pequeño puede tener una mayor predisposición a padecer obesidad si sus padres son obesos y no se toman los hábitos necesarios para prevenir su aparición (seguimiento de una alimentación sana, practicar ejercicio físico diariamente, evitar las chucherías y la comida basura…).