Las endorfinas son péptidos opioides endógenos, los cuales funcionan como neurotransmisores, producidas por la glándula pituitaria y el hipotálamo en determinadas condiciones: cuando practicamos ejercicio físico, durante la excitación, el dolor, el consumo de determinados alimentos (como alimentos picantes o el chocolate), el orgasmo… y también en el parto. De hecho, durante el parto se segregan endorfinas en grandes cantidades.

Explicado de una manera algo más sencilla podemos decir que las endorfinas son moléculas minúsculas de proteínas, las cuales son producidas por las células de nuestro organismo. En lo que se refiere a su estructura química, las endorfinas son equivalentes a la de la morfina, y actúan –de hecho- a modo de analgésicos sobre lugares específicos de la médula espinal, el cerebro y los terminales nerviosos.

Las endorfinas en el parto

No en vano, algunos estudios científicos han señalado la posibilidad de que las endorfinas intervengan en el control de la reacción de nuestro organismo ante el estrés, regulando entre otros aspectos las contracciones de la pared uterina e intestinal, a la vez que actúan sobre nuestro propio estado de ánimo.

Dado que cada persona tiene una respuesta diferente a las endorfinas, este es el motivo principal por el que cada mujer reacciona de manera distinta ante los dolores que aparecen en el momento del parto, aunque como regla general tienden a ayudar a que este importantísimo proceso sea algo más soportable.

Podemos mencionar en esta ocasión a la oxitocina endógena, una hormona segregada por el organismo de forma completamente natural, y que es imprescindible para que se desencadene el parto, y avance.

No obstante, cuando la futura mamá se encuentra nerviosa en el momento del parto tiende a producir adrenalina, una completa enemiga tanto para las endorfinas como para la oxitocina endógena, de ahí que sea común que al momento de llegar al hospital a muchas mujeres se “les pare” el parto. Y son muchas las causas, no solo entrar en el hospital por sí mismo, sino sentirse “invadidas” por los propios profesionales médicos o incluso los mismos familiares.

¿Cómo dejar que el organismo de la futura mamá produzca más endorfinas?

Muy sencillo: como manifiestan muchos médicos, matronas y doulas, la clave está en no interferir en el proceso, ya que sólo de esta manera el nivel de endorfinas aumentará de forma notable, sólo actuando en aquellos momentos en los que sea estrictamente necesario.

Imagen | Thomas Pompernigg