Alrededor del 5% de los niños con edades entre los 3 y 5 años tienen dificultades al hablar, es decir sufren una alteración del lenguaje caracterizada por espamos, tropiezos y repeticiones de las palabras al intentar comunicarse.

image3179

La disfemia más comúnmente llamada tartamudeo, radica en repetir palabras o sílabas, bloqueos en el habla o prolongaciones de varios sonidos al hablar.

Es curioso señalar que este trastorno es más frecuente en niños que en niñas debido a que ellas dominan mucho antes el lenguaje y dominan mejor las figuras lingüísticas; sin embargo ellos ganan territorio en la orientación espacial y en matemáticas.

¿Cómo superar el tartamudeo?

Para ayudar a nuestro hijo a que no se atasque cuando hable y aprenda hablar de manera adecuada y pausada, no debemos:

  • No lo corrijas cada vez que se equivoque, solo conseguirás incrementar su tartamudeo, debemos dejar que se calme para que el solo pueda expresarse de la mejor manera.
  • No déis por sabido lo que quiere decir y no terminar sus frases por miedo a que se equivoque.
  • No lo agobies, prestale espacio y deja que se exprese libremente.
  • No cometamos los mismos errores, puede que el niño haya aprendido de los propios padres a hablar con rapidez y por ello no se comuniquen adecuadamente.
  • No le déis mucha importancia a la disfemia, no le trasmitáis vuestra preocupación por el tartamudeo.
  • No os riáis por los fallos que puede cometer al hablar, solo así conseguiremos aumentar su inseguridad y desequilibrar su autoestima.

La disfemia en otro pocos casos se puede producir por alteraciones del aparato fonoarticulatorio el cual se encarga del habla, estos son menos probables pero si vuestro hijo manifiesta tartamudeo es aconsejable acudir al logopeda para regular su habla cuanto antes.

En cualquier caso, debemos estar tranquilos, solo es cuestión de tiempo que el niño se comunique correctamente y hable como debiera, el tartamudeo solo se considera patologico a partir de los 6 o 7 años, si este es el caso de tu hijo deberia ser tratado por un psicologo infantil, pero para mayor tranquilidad en la mayoría de los pequeños la disfemia desaparece sobre esa misma edad