Ya en un anterior artículo nos hemos enterado de algunos de los beneficios de la leche materna, así como conocido algunos mitos y creencias erróneas sobre la lactancia materna.

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Desde que el bebé nace hasta cumplir su primer año de edad, cada uno de los meses va a ir teniendo una serie de necesidades nutricionales específicas que dependerán del período en el que se encuentre.

Si bien es el pediatra quien nos indicará menos cómo alimentar a nuestro hijo durante su primer año de vida, existen unos pautas generales que nos podrán ayudar a alimentarlo dependiendo de los meses que tenga.

La alimentación del bebé desde el nacimiento

Si el bebé está tomando la leche del pecho, deben ser alimentados a demanda, mientras que aquellos bebés que, al contrario, son alimentados con biberón, deberán recibir las diferentes tomas de leche a intervalos regulares, siguiendo las distintas instrucciones que nos da el fabricante de la leche.

En lo que se refiere a la cantidad, es mejor que el niño siempre deje un poco en el biberón, aunque si tenemos dudas, la revisión con el pediatra siempre nos ayudará a saber si nuestro bebé está recibiendo la alimentación que precisa.

La alimentación del bebé entre los 4 y 6 meses

Después de los primeros 4 meses, nuestro bebé necesitará la misma cantidad de leche que de recién nacido.

Si bien es cierto que se recomienda la lactancia materna de manera exclusiva durante los primeros 6 meses de edad, nuestro pediatra nos podría recomendar la posibilidad de ir introduciendo algunos alimentos sólidos.

Entre estos alimentos sólidos podemos encontrar puré de frutas (especialmente pera, manzana, naranja o plátano), y cereales sin gluten con su leche habitual (dado que de momento no conocemos si nuestro hijo tiene alguna intolerancia alimentaria); eso sí sin galletas ni azúcar.

Además, más tarde podemos añadir también puré de verduras sin sal.

La alimentación del bebé entre los 6 a 9 meses

Es recomendable que su alimentación principal siga siendo la leche, aunque nuestro hijo ya podrá comenzar a hacer tres comidas sólidas al día, con posibilidad de algún tentempié entre una y otra.

Es más recomendable aún intentar mantener un horario fijo a la hora de darle de comer, y comenzar ofreciéndole alimentos sólidos antes que la leche, e introducir alimentos con texturas menos finas como alimentos machacados en vez de puré.

En el caso de que nuestro bebé se resista en los primeros momentos, podemos animarle a que mastique cada bocado y que por ejemplo lo coma él mismo (dándole, por ejemplo, trocitos pequeños de fruta o una galleta) pero siempre vigilándolo en todo momento.

En estos momentos también le podemos comenzar a dar alimentos con gluten, y una mayor variedad  tanto de verduras como de frutas.

La alimentación del bebé entre los 9 a 12 meses

Al igual que en meses anteriores, la cantidad de leche durante este período no varía, aunque es el momento adecuado para, por ejemplo, introducirle el huevo (primero la yema y después la clara), y el pescado, empezando por la merluza o el lenguado al ser unos pescados menos grasos.

Tomará ya tres comidas al día, y deberemos evitar darle dulces, alimentos ricos en azúcar y zumos de fruta envasados.

Debemos vigilar también la cantidad de sal que le damos, y no añadir sal ni pastillas de caldo concentrado al agua de cocción.