La fotoprotección es muy necesaria. Hay que elegir correctamente un fotoprotector formulado con filtros solares que protejan a nuestros pequeños de los rayos UV-A y UV-B.

El Factor de protección solar es un índice que nos da una aproximación del tiempo que podemos llegar a estar expuestos al Sol, sin el riesgo de quemar la piel. Cuanto más elevado sea el FPS, más alta será la protección.

Es muy importante que apliquemos el fotoprotector al niño en casa, sobre la piel limpia y seca, 30 minutos antes de ir a la playa, al campo… y aplicando una cantidad generosa de producto.

La piel de un bebé y de un niño pequeño, es muy delicada, por lo que la protección debe ser muy alta (30, 40 o 50).

Los niños suelen desarrollar una actividad al aire libre mucho más importante que la de los adultos y por eso necesitan una atención especial. Es recomendable usar una protección elevada pensando en el futuro. La mayoría de los dermatólogos opinan que una temprana protección de la piel del niño frente al Sol es una de las más importantes vías para evitar un cáncer de piel en un futuro aún lejano.

Para los niños, es recomendable un fotoprotector resistente al agua (waterproof) que les aportará mayor protección.

Y sobretodo hay que intentar que mientras nuestros pequeños están jugando, beban mucho líquido,ya sea agua o zumos para evitar su deshidratación;aunque lleven un fotoprotector, nunca olvidar, ponerles en su cabecita una gorra para evitar una insolación y evitar sobretodo y muy especialmente que los niños tomen el Sol a horas conflictivas como el mediodía.

Más información | Las mejores cremas solares para niños