Cuando estimulas a tu bebé durante el embarazo, favoreces su proceso madurativo y le ayudas a formar nuevas conexiones neuronales. Perro lo más importante es que creas un vínculo sólido y duradero con él.

No hay experiencia que se pueda comparar a la de ser madre y tener a tu hijo/a recién nacido en brazos. En ese momento se colman todas tus ilusiones y comienzas a hacer planes para proteger y desarrollar a esa pequeña persona y convertirla con el tiempo en el mejor ser humano.

Sin embargo, el desarrollo de sus potenciales no comienza en el momento del nacimiento sino durante la concepción. Antes del nacimiento, los bebés ya son sensibles, inteligentes y receptivos a los estímulos.

Durante el embarazo, se produce una enorme comunicación afectiva, verbal y no verbal entre la madre y el/la hijo/a. Dicha relación se ha demostrado, en diferentes investigaciones, que queda grabada en su memoria.

El objetivo no es traer al mundo a un “super bebé” sino desarrollar una entrañable relación afectiva entre madre e hijo/a. Puedes estimular a tu peque de diversas formas:

  • Estimular la audición: El sonido más frecuente que escucha el bebé antes de nacer, es la voz de la madre y los ruidos internos de su cuerpo ( latidos del corazón,digestión…). A partir de las 24 semanas de gestación, el bebé ya escucha la música, así que puedes probar a ponerte en el vientre unos auriculares con música suave para que el/la niño/a la oiga. Cántale, háblale, léele cuentos y poesía.
  • Estimular la visión: Coloca una linterna iluminada, sobre un papel transparente de color sobre tu vientre. Enciende y apaga la linterna alternativamente y a un ritmo regular.
  • Estimular el desarrollo motor: Túmbate en la cama y colócate primero sobre el lado derecho. Al cabo de 5 minutos, sobre el izquierdo. De esta manera, le estás obligando a que también se mueva. Mécete y baila al ritmo de la música.

Así tu hijo/a irá aprendiendo infinidad de cosas antes de venir a este mundo.

Más información: El libro como compañero en el aprendizaje