El bebé tiene dos necesidades primordiales al nacer: la leche y el sueño. Por eso en todas las culturas hay canciones de cuna para entretener y tranquilizar a los bebés para que puedan dormir. Hoy les explicaremos cómo funciona el sueño en estos pequeños dormilones.

El recién nacido duerme una media de dieciseis horas al día con variaciones según cada caso. Los primeros días, el bebé no diferencia entre el día y la noche y sus períodos de sueño duran unas tres horas.

Al cumplir el mes empezará a adquirir el ritmo día-noche, pero puede despertarse todavía una o dos veces por la noche. Durante el día hace cuatro siestas y permanece un largo período despierto al final de la jornada entre las diecisiete y las veintidós horas.

A los tres meses puede llegar a dormir hasta nueve horas por la noche y el resto de los períodos de sueño los reparte en tres o cuatro siestas durante la jornada. Los períodos de vigilia se van alargando poco a poco.

Es importante que el bebé duerma lo suficiente, ya que es durante el sueño profundo cuando el organismo segrega la hormona del crecimiento que le permite la recuperación física. Por eso es esencial mantener y respetar el ritmo de sueño particular de cada niño.

Si éste se altera, puden existir problemas de crecimiento irreversibles, y los pediatras observan que estos niños sufren con más frecuencia problemas de otitis y rinofaringitis.

Más información | 10 consejos para que el bebé aprenda a dormir