El libro, en la etapa de la educación inicial del niño debería ser uno de sus más fieles compañeros. Pero en esta etapa, el libro, deberá ser una obra de arte, en la que se dará lugar a la participación de educadores, padres, abuelos, hermanos, quienes deberán aprovechar al máximo el contenido literario.

El libro infantil actuará como decodificador de mensajes transmi­tidos por la imagen y constituye un medio importantísi­mo a la hora de estimular el lenguaje y de despertar el placer por él, cuánto antes se acostumbren a interpretar el lenguaje de la imagen, antes despertarán su interés por aprender a leer. Incluso el simple hecho de “pasar de página” puede ser considerado como un ejercicio, que estimula en el bebé la motricidad fina.

Eso sí, todo a su tiempo, por lo que hay que ser cuidadoso al momento de seleccionar el libro según la edad. Para los más chiquitos, debemos optar por aquellos libros fáciles de manipular por ellos mismos. Existen variados modelos en diferentes materiales, los hay en tela, en plástico no tóxico, cartón grueso, y es común que vengan acompañados por ilustraciones coloridas y llamativas, que invitan a su exploración.

Son varios los factores por los que es importante que los pequeños tomen contacto con los libros lo antes posible, algunos de ellos son: crea el hábito de la lectura, acrecienta su deseo de aprender, estimula la curiosidad infantil, desarrolla y cultiva la imaginación, estimula el desarrollo del lenguaje, le otorga momentos de alegría, amplía su mundo de experiencias, lo enriquece y entretiene, promueve un encuentro afectuoso con el adulto.