El peso del bebé suele ser una de las principales preocupaciones de los padres. En los días siguientes al nacimiento, el niño/a pierde una décima parte de su peso debido a la evacuación de los desechos que ocupaban sus intestinos y a las escasa alimentación que recibe.

A partir del tercer día empezará a aumentar entre 100 y 150 gramos a la semana durante los tres meses siguientes. pero hay que tener en cuenta que los bebés no aumentan de peso de forma regular sino que tienen unas “puntas de crecimiento” en que engordan más y necesitan más alimento.

Estas épocas suelen coincidir con las tres semanas, seis semanas, los tres meses y los seis meses de edad. Si el niño no engorda, en primer lugar hay que determinar si es porque come poco y duerme mucho, o porque no recibe la leche adecuada tanto en cantidad como en calidad.

En el caso de que tome biberón, el pediatra evaluará la necesidad de cambiar la leche o la dosificación de la misma, ya que muchas veces los bebés no se terminan el biberón porque la leche les resulta indigesta y se sienten molestos.

Cuando se trata de un bebé que toma del pecho, además de revisar la salud y dieta de la madre, hay que observar si el bebé succiona de forma correcta, ya que en algunos casos en que los bebés no engordan, la causa no está en la frecuencia y duración de las tomas sino en la calidad de la succión.

Si el bebé no succiona bien – chupa su labio inferior junto al pezón, aprieta sus mandíbulas sobre el final del pezón – las mamas de la madre no estarán suficientemente estimuladas y no producirán la leche necesaria, al tiempo que el bebé no ingerirá el alimento suficiente.

Existen distintas técnicas para verificar si el bebé mama de forma correcta que puede aplicar la misma madre con el consejo del pediatra.

Más información | engordar