En el día de ayer conocíamos el diagnóstico del primer caso de difteria en España después de 28 años, cuando sabíamos que un niño de 6 años se encuentra ingresado en estado grave en la UCI del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona después de haber sido diagnosticado de difteria.

Y es probable que te preguntes, ¿por qué un diagnóstico de difteria después de casi 30 años? Muy sencillo: el Departamento de Salud de la Generalitat ha confirmado que los padres no habían vacunado al niño, a pesar de que en realidad la inmunización contra la difteria se consigue por medio de la vacunación.

Difteria en niños

Es decir, existe una vacuna capaz de prevenir y evitar el contagio de esta enfermedad. Lo que sin duda alguna ha vuelto a sacar a la palestra la problemática de los padres antivacunas, que en palabras de muchos médicos y especialistas en salud, “no solo ponen en peligro la salud de sus hijos, sino también la del resto de la población”.

¿Qué es la difteria?

La difteria consiste en una enfermedad infecciosa aguda, la cual es transmitida y causada por la bacteria Corynebacterium diphtheriae, también conocida médicamente con el nombre de bacilo de Klebs-Löffler, en honor a Edwin Klebs (patólogo) y Friedrich Löffler (bacteriólogo), quienes la descubrieron por vez primera en el año 1884.

Se trata de un bacilo con características claras: no capsulado, no esporulado, carente de movilidad y formación de cultivos con agrupaciones ramificadas.

¿Cómo se propaga la difteria?

La difteria se propaga a través de las gotas respiratorias que generan los estornudos o la tos de personas infectadas, o bien de personas que portan la bacteria pero no presentan síntomas.

Esta bacteria causa una infección que afecta a las vías respiratorias altas (garganta y nariz), y presenta la capacidad a su vez de causar daños en otros órganos (sobre todo corazón y cerebro) al producir una serie de toxinas que se diseminan a través del torrente sanguíneo.

Síntomas de la difteria

En realidad los síntomas causados por la difteria son muy amplios:

  • Dolor de garganta y al deglutir.
  • Ronquera.
  • Escalofríos.
  • Coloración de la piel azulada.
  • Lesiones cutáneas (sobre todo cuando contagia primero la piel), en especial úlceras en la piel.
  • Fiebre.
  • Problemas para respirar.
  • Babeo (cuando está a punto de producirse una obstrucción de las vías respiratorias).

Estos síntomas empiezan a aparecer entre el primer y el séptimo día después de que la bacteria haya contagiado al niño.

Por otra parte, es característico de la difteria la aparición de una cubierta o seudomembrana de color gris oscuro, fibrosa y dura capaz de obstruir las vías respiratorias.

Tratamiento de la difteria

El tratamiento médico de la difteria principalmente consiste en la administración de la antitoxina diftérica, que es administrada a través de una vía intravenosa o a través de una inyección intramuscular.

Además existen otras opciones de tratamiento útiles para tratar la infección. Destacan los antibióticos (como la penicilina o la eritromicina). Lo más común es que el niño enfermo permanezca en el hospital en observación médica, ya que es posible que sea necesaria la corrección de las obstrucciones de las vías respiratorias o la monitorización del corazón.

¿Cómo prevenir la difteria?

Obviamente, la mejor forma de prevenir la difteria es mediante la vacunación infantil. Esta vacuna contiene la toxina pero se encuentra desprovista de su toxicidad, lo que significa que es inmunogénica, activando las defensas naturales del organismo frente a ella.

En nuestro país está incluida en la vacuna hexavalente y la pentavalente, que se ponen en el primer y segundo año de vida, con pautas de 2, 4, 6 y 15-18 meses.

Imágenes | Yasser