No hay recetas mágicas para el estudio pero sí sencillas pautas que pueden ayudar en la tarea y favorecer un mayor rendimiento del esfuerzo intelectual.

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Los expertos indican que la receta base consiste en que los niños adquieran desde bien pequeños el hábito del órden. Así, al emprender cualquier actividad, se evitan importantes pérdidas de tiempo y esfuerzo.

Otros consejos se refieren a las condiciones del entorno, el reparto del tiempo y las técnicas de estudio propiamente dichas:

  • El lugar de estudio debe estar tranquilo y tener una luz difusa pero con suficiente intensidad.
  • La mesa de trabajo se situará a la altura de la cintura, y la silla, sosteniendo eficazmente la espalda, debe permitir apoyar los pies en el suelo con los muslos paralelos al suelo.
  • A medida que se vaya haciendo mayor, convendrá que él decida el momento y el tiempo que empleará para estudiar. Así aprenderá a gestionar sus propios recursos. Pero debemos insistir en que dedique a ello un tiempo al día.
  • Es mejor que realice un esquema de las materias a estudiar, sus prioridades y el tiempo que le dedicará a cada una.
  • Lo mejor es estudiar los temas que menos gustan antes.Siempre será más útil dejar los temas que son más interesantes para el niño, para el final.
  • No se deben hacer saltos de una materia a otra, lo mejor es terminar una y continuar con la siguiente.
  • Al terminar de estudiar es bueno realizar por escrito un pequeño esquema para afianzar lo aprendido.
  • Aunque sea en épocas de exámenes, realizar una actividad deportiva 2 veces por semana es indispensable. El ejercicio mantiene el cuerpo en forma, y libera y refresca la mente.

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