Antes de someter los biberones al tratamiento de esterilización debemos lavarlos bien previamente. Para lavar bien el biberón necesitaremos jabón líquido que puede ser el lavavajillas, una escobilla para desprender bien los restos de leche o cereales y aclararlo bien con abundante agua.

Una vez que hayamos lavado el biberón procederemos a esterilizarlo para eliminar los gérmenes.

Esterilizar biberones

Para esterilizarlo disponemos de una serie de aparatos indicados para este fin.

Algunos de estos aparatos utilizan el microondas para hacer la esterilización, otros son eléctricos y esterilizan por vapor al añadirle la cantidad de agua que nos indican y que luego transforman en vapor.

También podemos recurrir al método clásico consistente en la esterilización por calor sumergiendo por completo los biberones en agua hirviendo y manteniéndolos así durante unos 20 minutos con la tapa de la olla o calentador puesta hasta que vayamos a utilizarlos.

Podemos también esterilizar con agua fría utilizando para ello tanto la cantidad de agua como el desinfectante apropiado tal y como nos indican en las instrucciones de utilización del producto.

Debemos tener en cuenta que los biberones queden totalmente sumergidos y lo mantendremos así durante unos.

Dependiendo del producto que utilicemos para la esterilización en frío el tiempo en el que podemos considerar que el biberón ya está esterilizado puede variar oscilando entre los 30 y los 90 minutos.

Estos desinfectantes para utilizar con agua fría una vez preparada la solución dura 24 horas lo que nos da la oportunidad de meter más objetos durante este tiempo.

No solo debemos esterilizar los biberones del bebé tenemos que esterilizar junto con los biberones las tetinas y chupetes.

También deben ser esterilizados los objetos con los que el bebé juega sobre todo en la etapa en la que explora con la boca.

Una vez que estén esterilizados a la hora de sacar tanto los biberones como tetinas, chupetes, u otros objetos del bebé cogeremos unas pinzas para extraer los objetos, así evitaremos tocarlos con las manos.

Imagen | Andrew Blight