Algo que nos causa mucha angustia y nos hace pasar momentos realmente tensos es un hijo pequeño con una crisis respiratoria. En ese momento parece que las preguntas se amontonan en consonancia con su dificultad para algo que la mayoría de las veces es tan sencillo: RESPIRAR

La obstrucción bronquial es el punto final común donde se enlazan los mecanismos y los síntomas que causan el asma. El aumento de la resistencia al paso del aire es una característica clásica del asma, producida por la contracción del músculo liso bronquial, el edema, la infiltración celular de la mucosa y acumulación de moco en la luz bronquial.

La obstrucción puede objetivarse fácilmente mediante la realización de una espirometría o un pico de flujo, con el flujómetro de Wright; ello además permite observar una característica común del asma: su reversibilidad tras la administración de un fármaco broncodilatador.

Los conceptos sobre la patogenia del asma se han modificado en los últimos años: se ha pasado de considerarlo un proceso primariamente de obstrucción, a considerar la hiperreactividad bronquial como fundamental y se ha destacado el concepto de inflamación como preponderante en este trastorno.

La hiperreactividad es la respuesta exagerada de las vías respiratorias frente a determinados estímulos, y se manifiesta en forma de broncoespasmo.

Los síntomas fundamentales en el asma son la disnea, la tos y las sibilancias. En próximas entradas ampliaremos sobre estos temas.