A medida que el embarazo avanza las pruebas médicas para corroborar que tanto la madre como el bebé están en perfectas condiciones aumentan y esto ocurre cuando el parto no llega o se retrasa.

Normalmente la fecha probable de parto (FPP) es una estimación de cuándo debería nacer el bebé, pero en muchas ocasiones esa fecha pasa sin que el bebé se presente, es a partir de aquí cuando los médicos toman decisiones para seguir de cerca los últimos días dentro del vientre de la madre.

amnioscopia

Una de las pruebas que suelen realizarse para comprobar que la gestación no presenta problemas tiene que ver con evaluar el líquido amniótico. Aunque es una prueba que puede realizarse desde la semana 36 se utiliza más bien poco y solo cuando el parto no se ha presentado cuando se esperaba.

¿Cómo se realiza?

La amnioscopia se realiza gracias a un tubo metálico con una luz que se introduce en el  cuello uterino hasta llegar a iluminar la bolsa amniótica. Ésta prueba conlleva riesgos ya que el amnioscopio que se utiliza puede romper la bolsa o provocar un despegamiento de las membranas siendo el riesgo de infección mayor.

Cuando se realiza ésta prueba se comprueba el estado del líquido amniótico, si el líquido es claro la prueba es negativa, pero cuando el líquido presenta otro color como amarillento, verdoso o de color rojo puede que haya presencia de meconio alterando el bienestar fetal del bebé.

Como bien hemos indicado ésta prueba no se realiza por rutina en todos los embarazos y como no existen contraindicaciones para realizarla, como puede ser la prematuridad, la presentación de placenta previa y la ausencia de permeabilidad de cuello uterino.