amniocentesis Se conoce por amniocentesis a una prueba común prenatal consistente en extraer una pequeña muestra del líquido amniótico que rodea al feto para examinarlo y diagnosticar así la presencia de trastornos genéticos o determinados defectos congénitos.

No en vano, viene a ser la prueba prenatal más común utilizada principalmente para diagnosticar principales defectos tanto genéticos como congénitos cromosómicos.

No obstante, también existe otra prueba prenatal llamada villus coriónico que brinda la posibilidad al especialista de diagnosticar la mayoría de los defectos congéticos que, de por sí, pueden ser detectadas mediante la amniocentesis, aunque con la diferencia de que el villus coriónico se practica en una etapa anterior a la amniocentesis (generalmente entre las semanas 10 y 12).

¿Para qué sirve la amniocentesis?

Tal y como te hemos expuesto en las líneas anteriores, la amniocentesis sirve para diagnosticar los defectos congénitos cromosómicos y genéticos presentes en el feto, consistiendo en una prueba prenatal común.

¿Cuándo realizar la amniocentesis?

Al conllevar un pequeño riesgo de aborto espontáneo, los médicos no indican esta prueba de manera rutinaria. Por ello, se indica esta prueba cuando existe un riesgo mayor de defectos genéticos o congénitos cromosómicos, o bien ciertas malformaciones.

Generalmente, suele estar indicada bajo las siguientes condiciones:

  • Edad de la madre. Cuando en el momento del parto la madre tenga 35 años de edad o más.
  • Resultados anormales en pruebas de detección precoz.
  • Antecedentes familiares de trastornos genéticos o ciertos defectos congénitos.
  • Hijo o embarazo anterior con un defecto congénito.

¿Cuándo es mejor llevarla a cabo?

Lo más adecuado y recomendable es realizar la amniocentesis entre las semanas 15 y 20 de gestación, ya que llevada a cabo en un momento anterior a esta etapa puede conllevar un riesgo mayor de aborto espontáneo.

Vídeo explicativo de amniocentesis